La segunda parte del ladrillo lumínico
Otro factor importante relacionado con lo expuesto en el post anterior es el Índice de Reproducción Cromática o CRI según sus siglas en ingles.
Este índice mide la capacidad de reproducir con exactitud los colores que nos ofrece una fuente luminosa. Si tomamos como base la luz solar y le asignamos un valor de 100 para este dato, todas las fuentes artificiales de luz se encontrarán en porcentajes más bajos, salvo que fueran capaces de ofrecer idénticas características que la luz solar, algo que como vimos anteriormente es imposible.
Los “valles” que se observan en las gráficas del espectro de misión de las bombillas y fluorescentes, son los responsables de esta falta de capacidad de reproducción exacta del color. En buena teoría, cuanto más se aproxime la gráfica a la de la luz del sol, mejor reproducción del color tendrá una fuente luminosa.
Este valor suele ser un dato suministrado por los fabricantes de tubos fluorescentes, pero por desgracia no es muy habitual en los fabricantes de halogenuros metálicos. Generalmente se aceptan como buenos índices superiores a 85. Una conclusión de este valor, es que las lámparas o tubos, que centran su espectro en valore de color muy específicos (por ejemplo los tubos actínicos) ofrecen un CRI bajo, dado se aproximan muy poco al espectro de la radiación solar (recordad que ese espectro es una línea continua sin grandes picos o valles).
Aquí también los tubos fluorescentes tienen una mayor capacidad, por el mismo motivo de poder agrupar más picos de emisión en un solo dispositivo.
Pero el significado del CRI es que se pueden acentuar más o menos determinadas franjas espectrales y por lo tanto diferentes colores. Es el caso que ha citado algún compañero de los tubos utilizados por los hipermercados en sus expositores de carnes, que acentúan la tonalidad roja-rosada de la carne envasada, para ofrecer un mejor aspecto al consumidor.
De igual forma la utilización de iluminaciones que ponen el acento en determinadas franjas espectrales puede acentuar más o menos el color de determinados corales. Casi todos utilizamos el apoyo de tubos actínicos o tubos de color muy azulado para incrementar la fluorescencia de determinados corales. Estos tubos emiten fundamentalmente en las longitudes de onda cortas que se encuentra en la parte azul del espectro visible y que son las que habitualmente utilizan determinados pigmentos coralinos que tienen capacidades de fluorescencia.
¿Cuál es pues la conclusión?
Pues desde el punto de vista puramente iluminativo, lo interesante sería conseguir un espectro luminoso que intensificara los colores que queramos resaltar de nuestros corales. Posiblemente la mejor forma de hacerlo sea con una iluminación que combine varios picos de radiación de tal manera que se cubran de forma razonable las gamas de colores rojos, azules, verdes, naranjas……..
Así al final, desde este punto de vista no es que los T5 sean mejores que los HQI, sino que hay que descender mucho más allá y observar las gráficas espectrales de cada uno de ellos, para elegir la mejor combinación posible.
Por si a alguno os interesa yo actualmente ilumino con HQI de 14K y T5’s de amplio espectro.