No hay nada que deje la roca más brillante que un erizo, ni siquiera los caracoles son tan efectivos. Al erizo le gusta todo lo que haya, todo tipo de alga, y si no hay, raspará un poco de la coralina. Eso sí, los diadema con el tiempo crecen y necesitan espacio para no romperse las púas, yo tuve que regalar los dos míos por eso mismo. Se hicieron enormes.