“Algo se muere en el alma...”
La conocida letra de esta popular canción es un justo y preciso retrato de como quedan los corazones de los que han perdido con la muerte de un ser estimado. Pero si además se dan las circunstancias que en nuestro caso concurren, esta afección del alma, puede ir mucho más alla y suscitar que se planteen dudas acerca de la justicia de los hechos.
La muerte, ese hecho tan cotidiano, tan del dia a dia, tan indeseable, tan triste, pero no por todo ello evitable, pues algún dia nos ha de llegar a todos, nos ha golpeado en esta ocasión llevándose a un miembro de nuestra comunidad, sin reparar si era justo o necesario que esto fuera así, si las circunstancias familiares, o el momento eran el adecuado. Cualquier muerte es sentida, dolorosa, y muchas veces injustificable, y en ese sentido pienso que en el caso que nos ocupa así la podriamos definir.
Oscar Alvarez (“el Niño”, como ahora hemos sabido que era conocido por algunos), se ha ido, ha dejado una mujer sin esposo, a unos hijos sin padre, a unos padres sin hijo, a muchos amigos sin un amigo, y a muchos aficionados acuariofilos sin un referente.
Aquellos que tuvisteis la oportunidad de conocerlo personalmente, no hace falta que os hable de él, ya lo habeis hecho estos dias en los foros. A los que no tuvisteis la fortuna de conocerlo, tampoco hace falta que os hable de él, pues leyendo lo que de él se ha escrito, creo que habrá sido suficiente para que os hagais una idea de como era Oscar.
Su labor por la afición que nos une, se podría considerar “grande”. Pero “grande” entre las “grandes”. Siempre estuvo donde hacía falta. Siempre supo como aconsejar a los iniciados. Siempre tuvo palabras de consuelo cuando las cosas iban mal. Siempre mostró disposición a la hora de apoyar nuevas iniciativas. Siempre ayudó a que la afición ocupara el puesto que se merecía, y que año tras año va ocupando más alla de nuestra fronteras. Siempre...creo que no hace falta que siga. Pero desafortunadamente nunca habrá otro siempre.
Deja un hueco imposible de rellenar. Dicen que nadie es insustituible ni imprescindible. Permitidme que en algunas ocasiones dude de tal aseveración.
Todo ello desde una perspectiva de aficionado-compañero de afición-cliente. Pero, ¿y en lo familar y personal (al margen de la acuariofilia)?. ¿Somos conscientes de lo que Oscar deja?. No me atrevo ni quiero, mínimamente pensarlo.
En estos convulsos días, hemos asistido desde Internet y gracias a los foros, (a todos los foros) que la famila de la acuarifilia marina, es grande (como Oscar). Y los hechos son los que hay. No es el momento de hacer valoraciones de lo que ha pasado, ni de lo que en el futuro puede pasar. Pero quizás es obligado refllexionar sobre el futuro de la acuarifilia marina en España, y ver donde hemos llegado. Y sabeis una cosa. Quizás parte de la culpa de este posicionamiento, impensable por alguno hace unos años, es en parte obra de Oscar que con su tesón, ahinco, trabajo, ilusión y esfuerzo, fue dia a dia poniendo granitos de arena, hasta conseguir (permitidme que utilice un símil fácil de entender por todos) un buen “sustrato” sobre el que sustentar el resto. El resto de la historia ya la conoceis.
¿Hemos de valorar ahora su esfuerzo?. No lo creo necesario. A nadie le cabe duda, que cualquier valoración en este momento, no sería precisa. El tiempo, pondrà a Oscar donde merece estar, y su labor será reconocida sin duda en el futuro.
Amigo Oscar. Vaya faena nos has hecho. Seguro que tu no contabas con que ese fatídico lunes llegara. Nosotros tampoco.
Descansa en paz. Siempre estaràs em nuestra memoria.