La luz azul y su importancia para los colores de los corales duros

6 Ago 2012
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Buenas,


Cuelgo otro articulo, en este caso a cerca de la iluminacion de nuestros acuarios, ya que es un temas bastante sonado y que a todo el mundo interesa

Este no me acuerdo de donde lo saque, simplemente lo tenia guardado. Esporo que os guste y nos ayude a todos

La luz azul y su importancia para los colores de los corales duros

La luz azul es un componente importante de la iluminación en los acuarios de arrecife. Pero ¿cómo afecta la radiación de esta luz el desarrollo de los pigmentos de coral y nuestra percepción de su color? • por Cecilia D’Angelo and Jörg Wiedenmann
La luz azul con una longitud de onda de 430-490 nm penetra más profundamente en el agua clara de los arrecifes de coral tropical. Por esta razón, ha demostrado ser beneficiosa en el curso de la evolución de los corales y otros invertebrados que se especializan en este color de luz para la regulación de sus procesos metabólicos a través de la misma. Un ejemplo bien conocido de esto es el desove en masa sincronizado de los corales duros, que se activa por el componente azul de la luz de luna, entre otros factores. También es conocido en la acuariofilia marina que un incremento en la parte azul del espectro fomenta el crecimiento y el color en los corales y otros ocupantes del acuario. Sin embargo, no está claro cómo afecta la luz azul la intensidad del color: ¿son los ojos del ser humano, simplemente más capaces de ver los pigmentos del coral bajo la luz de esta longitud de onda, o el color azul promueve también una mayor producción de pigmento en los corales? ¿Y cómo es que la población de algas simbióticas dependientes de la luz puede influir en la pigmentación de su hospedante? Durante muchos años, hemos estado estudiando los pigmentos de los corales y otros actinarios como parte de nuestro trabajo de investigación sobre estos animales. En el proceso, también hemos sido capaces de explicar algunos de los efectos de la luz azul en los colores del coral y su crecimiento.
1. PIGMENTOS DE CORALES DUROS: PANORAMA GENERAL

Tonos cafés: Los corales duros, principales constructores de arrecifes, los cuales incluyen a la mayoría de las especies mantenidas en el acuario, viven en simbiosis obligatoria con algas unicelulares, las zooxantelas (Taylor, 1969). Los corales se benefician de los productos de la fotosíntesis de las algas, y a cambio “fertilizan” a estas últimas con compuestos de nitrógeno y fósforo que se producen en el coral como productos de desecho de su metabolismo. El requerimiento de luz de la zooxantelas también determina la dependencia de la luz de su pareja simbiótica, el coral. El término zooxantela se deriva de la palabra griega xanthos, es decir, de color amarillo, en referencia al color amarillo-marrón de las algas, que es causada en gran parte por una mezcla de la clorofila y pigmentos fotosintéticos como la peridinina carotenoides. Si la densidad de las algas es suficientemente alta, el color intenso de las zooxantelas será visible a través del tejido del hospedante, y esto es lo que generalmente hace que el color marrón se note en los corales y otros actinarios (Wiedenmann de 2000, Oswald et al. 2007). La pérdida de las algas simbióticas se ve como una decoloración del tejido, y el esqueleto se vuelve blanco. Después de que el coral se ha blanqueado, lo cual se produce como resultado de temperaturas excepcionalmente altas, los arrecifes enteros exhiben un color blanco (Glynn, 1993). En raras ocasiones y usualmente son los casos menos frecuentes, el hospedante puede cambiar el color a un tono marrón. Una causa de esto puede ser el pigmento melanina, que es responsable de la pigmentación oscura del pelo y la piel y que de vez en cuando se ha registrado su presencia en actinarios (Fox 1941).
Tonos Verde y naranja-rojo: Los corales duros pueden ser impresionantemente coloridos. Algunos especímenes presentan intensos tonos de brillantes colores verdes y rojos, que tienen una luminiscencia misteriosa cuando se iluminan con luz azul (Wiedenmann 2008). Dando una pigmentación más intensa, este efecto neón, que es causado por la fluorescencia, también es visible bajo las fuentes lumínicas del tipo “luz de día”. A diferencia de los pigmentos como la peridinina, los pigmentos fluorescentes no sólo absorben la luz de ciertas longitudes de onda, posteriormente también emiten luz con un color hacia el extremo rojo del espectro (Wiedenmann 2008). La luz fluorescente irradiada es responsable de la brillantez de los colores. Los pigmentos fluorescentes de los corales y otros actinarios son generalmente causados por las proteínas de la familia de pigmentos tipo-GFP (Green Fluorescent Protein por sus siglas en inglés). A pesar de las claras diferencias de color, estas proteínas tienen una estructura general muy similar, y los estudios comparativos de la composición de los pigmentos han demostrado que la multitud de estas proteínas han evolucionado a partir de una sola, probablemente el pigmento verde fluorescente (Alieva 2008). En unas pocas especies, por ejemplo, la anémona de mar Anthopleura, las algas simbióticas verdes pueden contribuir a la coloración verde de estos actinarios (Muscatine 1969). Su también llamada zoochlorella no tiene peridinina, el pigmento marrón se encuentra en las zooxantelas, por lo que aparecen de color verde debido a su contenido de clorofila. Los carotenoides parecen determinar más a menudo las tonalidades de color rojo-anaranjado, sobre todo de corales blandos, gorgonias y en las anémonas de mar (Hertzberg et al. 1969, Rho et al., 1996). En algunos casos estos pigmentos, que están químicamente relacionados con el betacaroteno que se encuentra en las zanahorias, están ligados a las proteínas.
Tonos amarillos: Un pigmento del tipo aplysinopsina contribuye a formar el color amarillo de los corales como la Tubastrea y Leptopsammia pruvoti (Guella et al. 2004). Algunos zoantidos (Zoanthus sp.) pueden contener un color amarillo fluorescente, similar a la proteína tipo-GFP (Matz et al., 1999). Los pigmentos amarillos de proteínas comparables todavía no se han encontrado dentro de los corales duros, pero debido a la variedad de colores en esta familia de proteínas en los corales, su existencia no puede ser descartada. En el caso de reniformis Turbinaria los pólipos exhiben un color amarillo brillante, sin embargo, esto no se da a partir de una proteína fluorescente de color amarillo, sino a partir de la mezcla de una proteína fluorescente verde con una amarilla no fluorescente (Wiedenmann, inédito).
Tonos rosas, violetas y azules: los corales duros del género Acropora exhiben frecuentemente una acumulación de color rosa, violeta, o pigmentos de color azul en la punta de sus ramas (D'Angelo et al, 2008). En otras especies también, por ejemplo ciertas variedades de color de Montipora foliosa, encontramos esas tonalidades en las zonas de crecimiento. En otros casos, el coral completo puede mostrar un color violeta o azul intenso. Curiosamente, estos pigmentos también son miembros de la familia de las proteínas tipo-GFP. Sin embargo, estas proteínas presentan poca o nada fluorescencia. La falta de fluorescencia es resultado de un posicionamiento ligeramente diferente del grupo responsable del color, los cromóforos, pero por lo demás las cromoproteínas tipo-GFP de los miembros fluorescentes son estructuralmente muy similares (Nienhaus et al. 2009, Prescott et al. 2003). Aquí, también, es la excepción la que confirma la regla: la a veces muy llamativa coloración violeta de la Gorgonia ventalina, es también causada por los carotenoides (Leverette et al. 2008). Los animales, incluyendo los corales, no son capaces de crear carotenoides por sí mismos, sino que dependen de la importación de estos pigmentos a través de alimentos o de las algas simbióticas. Debido a que los carotenoides también pueden estar en actinarios azooxantelados de habitats de escasa luz (Fox et al. 1978), no parece haber una conexión general entre la intensidad de la iluminación y el depósito de estos pigmentos en tejidos animales. La situación es distinta en cuanto a los pigmentos fotosínteticos de la zooxantela (clorofila y peridinina), así como a las proteínas GFP del animal hospedante. La concentración de estos pigmentos en los tejidos de los actinarios puede variar considerablemente, independientemente de la luz. Además también tienen una gran influencia en la intensidad del color de los corales en el acuario (Oswald et col. De 2007, D'Angelo et al. 2008).
2. LA LUZ AZUL Y LOS PIGMENTOS DE LAS ZOOXANTELAS

Las hojas en la parte superior de un árbol contienen menos clorofila que aquellas en las partes bajas y sombreadas de la corona. El árbol optimiza su productividad fotosintética de esta manera. En las zonas donde una gran cantidad de luz esta disponible, una pequeña cantidad de la clorofila es suficiente para alcanzar un nivel adecuado de fotosíntesis. Por el contrario, un mayor contenido de clorofila en las hojas de la zona sombreada ha demostrado ser útil para capturar el pequeño número de fotones disponibles, tantos como sea posible. Debido a su simbiosis con zooxantelas, los corales y otros actinarios se comportan como las plantas en muchos aspectos: la cantidad de pigmentos fotosintéticos en el tejido del coral aumentan bajo condiciones de luz débil (Oswald et al. 2007). Estas concentraciones más altas son el resultado de un incremento en el número de zooxantelas y/o un aumento del contenido de pigmento por cada célula de algas. Al igual que con las hojas sombreadas del árbol, un uso eficiente de la pequeña cantidad de luz disponible está asegurada. Es fácil para el observador reconocer las diferencias en las concentraciones de pigmentos fotosintéticos: corales que son de color beige claro bajo una luz intensa pueden llegar a ser de color café chocolate bajo luz débil. Debido a sus atributos químicos, los pigmentos como la clorofila y la peridinina absorben principalmente luz azul y azul verdosa. Por esta razón, el contenido de zooxantelas y sus pigmentos se determina no sólo por la intensidad de la luz, sino también por su color. Dentro de ciertos límites, un aumento del componente azul de la iluminación puede tener el mismo efecto que el aumento de su intensidad global, una palidez en el tejido del coral. Por otro lado, iluminar exclusivamente con luz roja puede llevar a una pérdida lenta de las algas simbióticas. Este tipo de blanqueamiento se ve de otra manera sólo bajo una permanente e inadeacuada intensidad de luz, y bajo ciertas circunstancias puede derivar en un aumento en la tasa de mortandad. Sin embargo, se observó que la luz roja también es importante para la fotosíntesis de las zooxantelas. Por lo tanto, la iluminación con una distribución espectral equilibrada puede conducir a una mayor productividad fotosintética de las zooxantelas en comparación con el uso exclusivo de luz de color azul, al menos en los corales de aguas poco profundas.
3. INFLUENCIA EN LA PRODUCCIÓN DE PIGMENTOS TIPO-GFP

Debido a que los pigmentos fluorescentes y sus parientes no fluorescentes son proteínas, el colorido de los animales depende principalmente de la presencia de los “genes de pigmentación” que codifican la información para la fabricación de estos. Dentro de varias especies de actinarios encontramos diferentes variedades de colores que difieren en su contenido de proteínas tipo-GFP (Wiedenmann et al., 1999). En los corales y anémonas de mar con frecuencia hay diferencias tanto en vistosidad como en los patrones de color. El color visto por el observador se determina por la presencia o ausencia de diferentes pigmentos de proteínas (Oswald et al. 2007, Kelmanson et al. 2003). Al menos seis diferentes genes de pigmentos influyen en la aparición de variedades de color de la Acropora Millepora (D'Angelo et al 2008). Curiosamente, hemos establecido que los genes de pigmentación están presentes también en las variedades en las que los mismos pigmentos no se pudieron encontrar en el tejido (Leutenegger et al. 2007a). Esto demuestra claramente que la presencia de los genes por sí solos no es suficiente para producir el color en el animal, los genes también deben ser lo suficientemente activos para garantizar la producción de los pigmentos.
4. LA MADURACION DE LOS PIGMENTOS

Con el fin de probar el efecto de diversos factores ambientales en la coloración, inicialmente investigamos la influencia de la intensidad de la luz en el contenido de pigmentos de los corales. Algunas especies - por ejemplo, Montastrea cavernosa y Lobophyllia hemprichii - no mostraron cambios en su contenido de proteína de fluorescencia (Leutenegger et al. 2007b). Los genes de pigmentación se mantuvieron activos incluso cuando los corales se mantuvieron en la oscuridad total durante un tiempo. El color fluorescente del tejido cambio de rojo a verde. Incluso cuando los corales estaban expuestos a la luz roja, el tejido exhibía fluorescencia verde. Cuando fueron mantenidos bajo luz azul o iluminados con luz violeta, el color cambia de verde a rojo en cuestión de horas. Esta observación puede explicarse por una peculiaridad química de los pigmentos involucrados: Si las proteínas son producidas en el tejido del coral, inicialmente exhiben una fluorescencia de color verde. Cuando están irradiadas con luz azul-violeta (360-435 nm) una reacción química que tiene lugar efectúa un cambio permanente en los pigmentos y está asociada con el cambio de verde a rojo en el color de la fluorescencia (Oswald et al. 2007, Nienhaus et al. 2005, Wiedenmann et al. 2004). Esta foto conversión se lleva a cabo constantemente durante la exposición prolongada a la luz en el arrecife o en el acuario. Por ende el cambio de color en el animal puede ser observado sólo bajo apropiadas condiciones experimentales. Cabe señalar que no todos los pigmentos fluorescentes rojos (RFP) requieren luz azul para su maduración, por ejemplo, el proceso también tiene lugar espontáneamente en la oscuridad en RFPs de Acropora Millepora (D'Angelo et al. 2008) y Entacmaea quadricolor (Wiedenmann et al. 2002). La situación es diferente cuando se trata de corales que se encuentran principalmente en aguas poco profundas. Particularmente, debido al gran número de pigmentos producidos en su tejido, una forma roja de Acropora Millepora permite interesantes ideas sobre su regulación bajo distintas intensidades de luz (D'Angelo et al. 2008). Se estableció que las proteínas de fluorescencia (FP) que emiten en la parte azul-verde del espectro fueron producidas por el coral sólo a una intensidad de luz muy baja. La concentración en el tejido aumentó en tanto que la intensidad de la luz se incrementó, pero sólo hasta un máximo de densidad de flujo de fotones de 400 µmol/m2/s. Un aumento adicional en la cantidad de luz no produjo ningún nuevo aumento en el contenido de estos pigmentos, por el contrario, en el caso de la A. millepora las proteínas de fluorescencia azul-verde desaparecieron de forma parcial nuevamente. La proteína roja fluorescente de la Montipora digitata también exhibió una concentración máxima a intensidades moderadas de luz (400 µmol/m2/s). Las cosas fueron diferentes con las cromoproteínas de color rosa o violeta de la Seriatopora hystrix y Acropora pulchra: sólo en una densidad de flujo de fotones de 400 µmol/m2/s hubo alguna deposición notable de pigmentos en el tejido. La producción de proteínas verdes y rojas fluorescentes en la Acropora Millepora aumentaron continuamente a medida que la intensidad de la luz se elevó a 700 µmol/m2/s. Los resultados detallados de esta investigación se pueden descargar de forma gratuita enhttps://www.int-res.com/articles/meps_oa/m364p097.pdf.
Después realizamos la prueba de la influencia del color de la luz en la producción de pigmentos. La mayor producción de los pigmentos estudiados se llevó a cabo bajo la luz azul. El estímulo causado por la luz azul aumento la actividad en los genes de pigmentación después de tan solo cuatro horas, aunque los corales requieren varias semanas para lograr un colorido máximo. La regulación al alza dependiente de la luz de los pigmentos fluorescentes verdes y rojos en la Acropora Millepora puede ser vista como evidencia de la largamente debatida función de foto protección. Sin embargo, el mecanismo que permite que los pigmentos puedan producir esta foto protección permanece aun sin explicación. Nuestra investigación también mostró que el aumento en el crecimiento fue visto con frecuencia en las condiciones de iluminación que permiten una mayor producción de pigmento. Tal vez esto significa que los pigmentos tienen una función en los procesos relacionados con el crecimiento en los corales. El aumento en la producción de cromoproteínas en las zonas de crecimiento, tales como los pólipos apicales de especies de Acropora también apuntan en esta dirección. Debido a que los pigmentos son muy estables y cada uno requiere de un solo gen para su fabricación, desde un punto de vista puramente energético su producción y conservación son relativamente favorables para el coral cuando se comparan con otras proteínas (Leutenegger et al. 2007b). No obstante las, algunas veces, inusuales grandes cantidades de pigmento depositado en el tejido, representan una significativa inversión en energía para el animal, especialmente en términos de los “valiosos” aminoácidos que se requieren para la construcción de bloques para la fabricación de los pigmentos. Por esta razón se puede suponer que las condiciones que generalmente favorecen el crecimiento de estos corales son requisitos adicionales para la producción de estos pigmentos.
5. INFLUENCIA EN LA VISIBILIDAD DE LOS PIGMENTOS DEL HOSPEDANTE

Un aumento en el componente azul de la iluminación puede, en algunos casos, mejorar realmente la percepción de los colores por parte del observador. Como se mencionó anteriormente, los miembros fluorescentes de la familia de proteínas tipo-GFP son estimuladas por la luz de ciertas longitudes de onda. Las proteínas fluorescentes Azul-verde o verde emiten una luz verdosa después de la estipulación con luz azul. Esta fluorescencia es amplificada por un aumento en el componente azul de la iluminación. Además, el cambio en la distribución espectral de la luz lleva a reducir la reflexión de la luz verde y roja por la decoración y el sustrato. Esto, a su vez se traduce en mayor contraste: el verde “luminoso” de los corales se percibe mejor contra el fondo “oscuro”. Este efecto es más pronunciado en virtud del uso de una iluminación exclusivamente de luz azul: en esta situación la luz verde visible se produce casi enteramente por los pigmentos fluorescentes y, por tanto es particularmente perceptible para el observador. Sin embargo, un aumento en el componente azul no afecta la visibilidad de los pigmentos de la familia GFP en la misma medida. El colorido de las cromo-proteínas no fluorescentes es el resultado de la reflexión de la luz irradiada roja y azul. Según el pigmento implicado, el resultado es una mezcla diferente de estos colores y por lo tanto, tenemos una paleta de colores rosas, violetas, o tonos de azules. El colorido visible se reduce al aumentar el componente azul en la iluminación, y bajo una iluminación exclusiva de luz azul, los colores ya no son visibles. Las proteínas de fluorescencia de color rojo-naranjado exhiben su fluorescencia sobre todo cuando son estimuladas por luz amarilla-verdosa (Wiedenmann et al., 2002). Por lo tanto debemos esperar del mismo modo que este colorido desaparezca en gran medida bajo una iluminación con luz azul. Esto es, de hecho, verdadero para la proteína roja fluorescente en la Acropora Millepora, por ejemplo. Por el contrario, sin embargo, las variedades de color rojo-naranja de diversos corales como Lobophyllia hemprichii y Montipora digitata muestran intensa fluorescencia con luz azul. Esto se puede explicar por la presencia de subproductos verde fluorescentes que pueden ocurrir a veces, en cantidades considerables, durante la maduración de los pigmentos rojos (Baird et al. 2000). Debido a que estas proteínas fluorescentes verdes (con la excepción del grupo de pigmento-color) son idénticos a los productos finales rojos, el resultado son efectos recíprocos entre las dos formas a nivel molecular. Si las formas fluorescentes verdes son luego estimuladas por la luz azul, transmiten la energía almacenada a las adyacentes moléculas fluorescentes rojas. Estas entonces exhiben su brillo rojo característico (Wiedenmann et al. 2004). Esta estimulación indirecta, conocida como la transferencia Förster, explica la intensa fluorescencia roja de varias especies bajo la luz azul.
6. LOS PIGMENTOS DE LAS ZOOXANTELAS: VISIBILIDAD Y PRODUCCION DE PROTEINAS TIPO-GFP

Como ya se ha descrito anteriormente, el contenido de los pigmentos en las zooxantelas es alterado dependiendo de la cantidad de luz y su composición espectral. Si disminuye, menos luz azul es absorbida. Bajo ciertas circunstancias, esta luz libre puede conducir a una mejor visibilidad de las proteínas tipo-GFP. Nosotros hemos observado esto en Montastreas cavernosas: bajo la luz de alta intensidad el contenido de clorofila y peridinina en el tejido disminuye, pero el contenido de proteínas fluorescentes verdes y/o rojas no cambian (Oswald et al. de 2007, Leutenegger et al. 2007b). En una situación de luz baja sin embargo, la fluorescencia verde de los tentáculos es más fuertemente estimulada debido a la reducida protección de los pigmentos de las algas, y produce la ilusión de una mayor cantidad de GFP. Si la población de zooxantelas es menor, más luz azul será reflejada por el esqueleto de coral, lo que resulta en un aumento en la cantidad de esta luz que actúa sobre las células productoras de pigmentación. En especies donde la actividad de los genes de pigmentación está regulada por la luz, tal aumento puede contribuir a la estimulación de la producción de pigmento. Las relaciones descritas aquí pueden explicar también por qué los corales a menudo presentan un aumento de color cuando el contenido de nutrientes del agua disminuye: la reducción en la población de zooxantelas puede resultar en una mejor visibilidad y una mayor producción de pigmentos.
7. SUMARIO

· La luz azul es de gran importancia para la coloración de los corales, e influye tanto en la producción de pigmentos de color como en su visibilidad. Sin embargo, ciertas especies y grupos de pigmentos reaccionan de forma distinta a los cambios en la iluminación.
· Las proteínas tipo-GFP son a menudo responsables de los colores intensos en los corales. Para que un coral sea colorido, los genes que codifican los pigmentos no solo deben estar presentes, sino también ser lo suficientemente activos. Algunas especies o variaciones nunca serán coloridos a pesar de óptimas condiciones de luz.
· En algunas especies, las cromoproteínas de color rosa, violeta y azul se producen sólo bajo suficientemente e intensa luz azul. Por otro lado, demasiado componente azul en la iluminación puede reducir la visibilidad de estos pigmentos. Con el fin de mejorar la visibilidad de estos colores debe haber la cantidad adecuada de luz roja en el espectro de la(s) lámpara(s). En nuestra experiencia, una alta producción de estas proteínas con buena visibilidad simultánea se logra con temperaturas de color de alrededor de 13.000 Kelvins.
· La producción de ciertas proteínas fluorescentes verdes y rojas pueden ser estimuladas por un aumento en la cantidad de luz azul. Sin embargo, en algunos casos las proteínas fluorescentes azul-verde fluorescente “se tornaron a la baja” en altas intensidades de luz. Y no todas las especies de corales reaccionan de la misma manera (ver tabla). Sin embargo, en los corales LPS la cantidad de luz a menudo parece no tener influencia sobre la concentración de estos pigmentos en el tejido.
· Las proteínas fluorescentes rojas de los corales LPS requieren a menudo de una luz de color azul-violeta para su maduración, aunque bajas intensidades son suficientes para efectuar esta foto conversión.
· La visibilidad de las proteínas color azul-verde y verde fluorescente es mejorada por un alto componente azul en la iluminación. Por otro lado, solamente poner luz azul puede tener un efecto negativo sobre la visibilidad de las proteínas fluorescentes rojas, si éstas no son estimuladas indirectamente a través de estados verdes fluorescentes.
· Si el contenido de nutrientes en la columna de agua disminuye, entonces también lo hará la densidad de las zooxantelas en el tejido del coral, y esto puede beneficiar tanto a la visibilidad como a la producción de pigmentos tipo-GFP.
· En aras de las formas de vida, y con el fin de incrementar su coloración, se deben hacer esfuerzos para proporcionar condiciones óptimas para su crecimiento. Sólo si los animales tienen reservas adecuadas de energía pueden sintetizar proteínas tipo-GFP en grandes cantidades. Además, parece que en algunos casos la producción de estos pigmentos está directamente vinculado con los procesos de crecimiento. Un contenido menor de nutrientes en el agua puede, bajo ciertas circunstancias, tener un efecto positivo en la producción de pigmento en algunas especies.
· Al llevar a cabo experimentos con intensidades alteradas de luz, cabe señalar que la adaptación de los corales a una mayor cantidad de luz o el aumento de un componente azul en esta requiere de varios días e incluso hasta semanas. Si los animales son expuestos demasiado rápido a éstas nuevas condiciones, el resultado puede ser un shock, causando una repentina pérdida de las zooxantelas, que a menudo conduce a un aumento en la mortandad de los corales. Ten en cuenta que a medida que han evolucionado, los corales se han adaptado a diferentes grados de exposición a la luz en diferentes partes de los arrecifes. Estos márgenes de tolerancia genéticamente determinada a la luz no pueden ser modificadas en el acuario, incluso por a través de una aclimatación lenta. Los animales procedentes de hábitats con menor exposición a la luz, por ejemplo la Lobophyllia hemprichii, van a sufrir bajo la luz intensa necesaria para un buen crecimiento de un buen número de especies de Acroporas de las partes altas del arrecife.
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Referencias En Linea:
Agradecimientos: Agradecemos a la Fundación de Investigación Alemana y a al Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural (NERC) por financiar nuestro trabajo sobre los pigmentos de los corales. También nos gustaría dar las gracias a TMC Londres y a Tropic Marin por patrocinar los tanques de arrecife NOCS.
Dra. Cecilia D'Angelo, nacida en 1972, estudió biotecnología en Rosario, Argentina. En 2006 se graduó con honores de la Universidad de Münster en Alemania por la investigación sobre los mecanismos moleculares de la respuesta al estrés en plantas. Desde entonces ha estado estudiando los efectos de los cambios en las condiciones en el medio ambiente en los genes del coral, actualmente se desempeña como científico visitante en el Centro de Oceanografía de Southampton.
Dr. Jörg Wiedenmann, nacido en 1969, estudió biología en Ulm y se graduó en el año 2000 por la investigación sobre la bioquímica de los pigmentos fluorescentes en anémonas de mar, y posteriormente obtuvo una especialización en biología molecular y zoología. Actualmente es profesor titular y jefe del Laboratorio de Arrecifes de Coral en el Centro Oceanografico Nacional de Southampton. Ha recibido varios premios por sus investigaciones y sus actividades en la enseñanza.
Traducción: Jorge I. Reyes F. (Newbiereef) De Coral Magazine
 
3 Abr 2017
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Cojonudo kaly, buen aporte, no he sido capaz de leerlo entero en el móvil, pero esra.noche me lo empapo.
De la luz blanca no dice nada, verdad??
La bajaré más, estoy con pantallas.nuevas y aún no les he cogido el golpe.
Gracias

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3 Sep 2011
446
Valencia
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Excelente artículo. A partir de él, planteo una duda que tengo desde hace tiempo: cuando un LPS (tipo scolymia, acantophyllia, trachyphyllia,...) blanquea, ¿lo hace porque pierde sus zooxantellas o porque pierde el pigmento propio del tejido del coral?
 
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